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Education Engineer – El Monte Olimpo – Misión Personal

La educación es un proceso personal. 

Muchas teorías se están formulando respecto a la educación. Muchos ensayos resultan exitosos mientras otros fracasan. El mundo académico no para de evolucionar, para bien o para mal. Pero el gran y más disruptivo avance en esta materia es este hecho simple: la educación es un proceso personal, complejo, mezcla intensa de psicología, sociología y economía, donde la escuela formal es apenas un factor entre muchos, que determinan la calidad de dicha educación. En el fondo, educarse depende sobre todo de ti mismo. Pero el contexto sociocultural te dará oportunidades, o te pondrá obstáculos de gran magnitud. Sin embargo, el poder para la transformación, la energía esencial para impulsar la evolución educativa está en ti. En base a eso me atrevo a sostener que nada ni nadie puede quitarte el potencial para auto educarte y progresar.  

Un ser sin educación es un ser extraviado, instrumento de su propia destrucción. Por ello he procurado educarme, y gran parte de ese tiempo académico se lo he dedicado a la Ingeniería. 

En el caso de la Ingeniería, me es inútil la teoría sin la práctica. Es cierto, mi estado de conciencia con respecto a la infraestructura de la cual soy dependiente, aumenta. También es cierto que  aumenta mi capacidad cognitiva, mi conocimiento basado en información. Pero, yo diría que sólo un mínimo porcentaje de esa información, ese nuevo conocimiento adquirido, es realmente útil cuando dicha adquisición no viene acompañada de un proceso de maduración y aprehensión del conocimiento a través de la aplicación del mismo en situaciones reales de importancia, que afecten de alguna manera mi ámbito personal e impacten de alguna manera constructiva mi ámbito social. 

La educación técnica requiere de aplicación inmediata, y dicha aplicación debería mejorar la situación económica de los componentes principales del mercado: el cliente (demanda) y el productor (oferta). El estudiante de ingeniería debe contar con un espacio para la aplicación concreta del contenido teórico, pero enfocado en una necesidad de mercado específica y atendiendo a su propia vocación, a su pasión. Debe haber una resonancia entre la pasión del estudiante, su habilidad o competencia en la que se destaca, y la necesidad de su cliente potencial. Y en el momento de alcanzar la cúspide de dicha resonancia, la palabra y el proceso clave es: producir. Producir beneficio para la sociedad es el fin, el fundamento esencial de toda carrera técnica. Producir ennoblece al productor al justificar con un hecho social tangible y medible, la inversión en tiempo y recurso financiero que multitud de conciencias políticas (Stakeholders) hacen en el proceso educativo al cual tuvo el privilegio el estudiante de acceder.

De la Teoría de Control al desarrollo de vehículos autónomos, sería una excelente propuesta para conectar el esfuerzo cognitivo de hoy con las posibilidades de innovación que determinarán el futuro de nuestra sociedad. Ello justifica la necesidad de desarrollar habilidades complejas a partir de teorías básicas. More and more companies need newly-employed graduates to be “game-ready” to take up their tasks as they enter industry…”The education engineer must be a platform to teach engineering concepts through the electrical and mechanical curriculum with application boards and online interactive teaching resources developed by leading experts in industry and academia”…that´s what I want my mission to be:  Diseñar, crear y desarrollar Ecosistemas emergentes de sistemas físicos inteligentes y conectados. 

Es cierto. Me ha servido mi tránsito por la Universidad Simón Bolívar para superar los complejos de mi infancia, para entender el significado de las palabras excelencia, disciplina, dedicación, concentración. Mientras, el tiempo que tuve en la Universidad Central de Venezuela allanó el terreno para el apogeo definitivo de mi potencial para entender, captar la esencia de mecanismos complejos y técnicas de análisis científico avanzado. Pero, he carecido de una herramienta para ubicar mi rol en el mercado, e incluso, el rol de toda esta ciencia en mi propia existencia, y eso sigue siendo un terrible vacío educativo, un proceso incompleto. 

Pero doy gracias a Dios por mi vida y por haberme alumbrado el camino a través de la educación y a través de mis educadores. Esa ganancia marginal, aún siendo pobre, ha cumplido con la maravillosa tarea de impulsar en mí la toma de conciencia de lo que realmente importa: Aprender no se trata solo de ser erudito, sino de tener una mejor idea de como funciona el mundo, lo que nos habilita (y nos exige) para aplicar estrategias que hagan de éste un mundo mejor para nuestros seres amados y el resto de los seres vivos

Llega el momento en mi vida de la catarsis, del enfoque, de perfilar de manera trascendental el buque de mi existencia, de liderar un cambio rotundo de dirección y sentido en la trayectoria. Porque la pasión más profunda, que es mi hijo, lo requiere con urgencia. 

En verdad, no tengo idea de cómo llegar, sólo vagas nociones de lo que debe ser, pero sí una profunda convicción de los resultados de la misión y sus beneficiarios. Porque mi vida ha sido precisamente, y sólo eso, no más que el aprovechamiento de oportunidades creadas por personas valiosas y decididas, para salir de la oscuridad que alguna vez amenazó con sus terribles huracanes la débil luz de mi alma. Sin esas oportunidades, y sin esos maestros oportunos, estaría muerto desde hace mucho tiempo atrás, perdida mi alma en el infierno de la concupiscencia. 

También sé que no tengo tiempo para comenzar de cero, además eso no tiene sentido. Por el contrario, debo sintetizar una misión con fundamento en lo aprehendido, así sea poco. Retornar al origen y observar la totalidad de mis ideas con mayor claridad gracias a la experiencia profesional que es poca, aislada y desconectada, pero valiosa. A partir de las ciencias y tecnologías que he conocido, diseñar, simular, probar y mercadear un producto que responda a la visión y misión existencial.

Monte Olimpo
Monte Olimpo en el planeta Marte.

Si quieres llegar al Monte Olimpo, tienes que asegurarte que cada paso que dés te acerque cada día más a él. Así le dijo Aristóteles al caminante. Procuraré en cada instante dar pasos hacia el Monte Olimpo. 

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